Análisis de mi “Intercambio Cervecero”

Como alguno recordaréis, en un artículo anterior comenté el funcionamiento de una iniciativa en la que me había visto involucrado: los Intercambios Cerveceros (pincha este enlace si quieres leer el artículo entero).

Pues ha llegado el momento de hacer un breve balance, tanto de las cervezas enviadas como de la experiencia.

El compañero cervecero Juan me envió 8 referencias valencianas diferentes y un “bonus track” de Valladolid. Las muestras de los participantes fueron:

La Pica en Flandes (Golden belga) de Antiga Artesana

La Porter de Valentivm Cerveza Artesana

La Blond Ale de Cerveza Tyris

La IPAnnossaurus Rex (Imperial IPA) de Cervezas Alegría

La Blonde Ale, la Trigo y la Cap Blanc (Session IPA) de Althaia Artesana

La Zetta Helles (Bavarian helles) de Zeta Beer

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…y entrando en el lote como extra un Hidromiel elaborado por Cervezas Hordago de Valladolid.

En general he quedado muy satisfecho con la iniciativa. Muy buen ambiente con los compañeros, rapidez y eficacia en los envíos y mucho, mucho movimiento en las redes sociales intercambiando nuestras impresiones.

En cuanto a las cervezas recibidas pues más de lo mismo. Encantado. Todo este proyecto empezó por el ansia cervecera de probar referencias nuevas.

Y poder tener en casa ciertos productos que no están a nuestro alcance de ninguna otra manera pues es un verdadero lujo.

Yo, por mi parte, he descubierto algunas marcas y referencias valencianas a tener muy en cuenta que, de otra forma, no hubiera probado jamás. Por tanto, sigo agradeciendo muchísimo a los organizadores Javier y Carlos tanto o más que a todas las marcas (más de treinta) que decidieron colaborar con nosotros en este último intercambio.

Y en cuanto a las cervezas, pues aquí mi breve valoración.

  • Empecé, por todo lo alto, catando La Pica en Flandes (Golden belga) de Antiga Artesana. Una refrescante fusión de cerveza belga y lúpulos americanos.
    De aroma especiado y dulce pero muy fresco, sin empalagar. LA nariz resulta cítrica y especiada (cilantro). Muy refrescante, con burbuja fina y un amargor final moderado que aporta frescura al trago. Sabor muy largo. Calidad.
  • Mi segunda elección fue la Porter (Hoppy Porter) de Valentivm Cerveza Artesana. Una pedazo de cerveza negra que tiene un pie dentro de la categoría Stout.
    Aromas torrefactos de fondo dulce. Regaliz. En boca tiene cuerpo medio y elevado amargor. Es un trago potente. Muy poco gas que la hace más sedosa. Sabores muy largos, tostados, café y punto final terroso, lupulado. Cerveza muy completa, intensa y de baja graduación. Está muy lejos de esas Porters “aguadas” y sosas.
  • La IPAnnossaurus Rex (Imperial IPA) de Cervezas Alegría fue la siguiente de la lista. Una de mis espinas clavadas. Es un estilo que me encanta y no la probé en su mejor momento, aunque espero volver a probarla. La sobrecarbonatación al servirla ya lo anticipaba. Aromas vegetales dulces en nariz y un tono oxidado de fondo. En boca aparece el amargor del lúpulo y el cuerpo y dulzor de las maltas que acompañan. Buenas sensaciones, pero quiero probarla en optimas condiciones.
  • Proseguí mi cata con La Blond Ale de Cerveza Tyris. Una cerveza de cuerpo ligero y muy agradable. Nariz un punto cítrica, donde destacan la levadura y el fondo dulzón de la malta. En boca es muy refrescante. Chispeante, de gas marcado y con un final de recuerdo dulce. Rica.

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Proseguí con tres cervezas, la Blonde Ale, la Trigo y la Cap Blanc (Session IPA) de Althaia Artesana una de las grandes cerveceras artesanas del país.

  • La Blonde Ale tenía un gas bastante notable, aroma dulzón y fondo lupulado en nariz. En boca prima el amargor, pero me faltan maltas para acercarnos al estándar clásico del estilo belga. Un fondo terroso queda al final. Cerveza ligera, refrescante y muy bebible. Bien.
  • La Trigo fue mi segunda espina clavada. Sobrecarbonatada y con un final en boca un pelín agrio. No parecía estar, tampoco, en óptimas condiciones. La buscaré para probarla de nuevo.
  • De la Cap Blanc guardo un recuerdo buenísimo. Cerveza de nariz muy aromática, tropical. En boca resulta sumamente afrutada, ligera de cuerpo pero con un intenso amargor. Se nota la alta carga de lúpulo pero resulta muy agradable. Detalle también al precioso el diseño de la etiqueta.
  • Y por último terminé catando la riquísima Zetta Helles (Bavarian helles) de Zeta Beer. No resulta demasiado fácil encontrar lagers artesanas. Pues estamos ante una lager que yo bebería a diario. Muy refrescante, prevaleciendo el tono cereal y con punto final afrutado muy elegante. El recuerdo final en boca es dulce. Una muy buena elaboración.

En resumen: esto ha sido un auténtico festival de maltas y lúpulos en el que he disfrutado muchísimo. Conforme el resto de compañeros vayan terminando sus catas, iremos compartiendo nuestras impresiones y dando forma a una nueva edición, la Quinta (V). Seguro que será, si cabe, mucho más interesante y su repercusión será brutal.

Para poder releer mis valoraciones (#beeriojano) y para leer todas las valoraciones de los otros compañeros participantes, no dudéis en bucear por nuestras redes sociales: Twitter, Instagram, Facebook buscando el hashtag: #deintercambio

 

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“Barley wine 2017” – Lervig

Hasta la fecha todas las cervezas que aparecían en este Blog eran “producto nacional”. Hasta hoy. Hoy cruzamos las fronteras (más o menos difusas) de nuestro país y nos marchamos a Noruega – “Tierra de Vikingos”.

Cuando pensamos en cervezas de importación, pensamos en cervezas de Bélgica, Alemania, USA… pero no debemos olvidar que en el extremo norte de la península escandinava viven los noruegos, herederos directos de los Cerveceros Vikingos.

Y  parece que los cerveceros nórdicos quieren conquistar la cima de la cerveza artesanal  mundial a golpe de hacha y a sorbo de cuerno.

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Lervig Aktiebryggeri (mas conocida como Lervig – a secas -) ubicada en Stavanger (Noruega) es una de  esas  cervecerías artesanales independientes que, por derecho propio, se están haciendo un hueco en el Olimpo de las craftbeers.

Su gama de cervezas ronda ya los treinta tipos diferentes (incluyendo colaboraciones diversas). Aquí tenéis un enlace a su web para que podáis curiosear un poco: http://lervig.no/en/

Su “Barley Wine 2017” es mi elección. Un coupage de cervezas fuertes envejecidas, como mínimo, 12 meses en diferentes barricas de bourbon y mezcladas con una parte de la cerveza fresca de ese año. Haciendo, en este caso, un doble hervido de los mostos para alcanzar una mayor densidad y concentración de azúcares y casi rozar la caramelización de esos azúcares.

El proceso de maduración de estas cervezas es parecido al que siguen algunos vinos de Jerez y de Oporto, lo que sumado a su potencia (son cervezas de alto grado de alcohol) hace que se definan como “Vinos de cebada” (Barley wine).

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Nombre de la cerveza: “Barley wine 2017” (aged in bourbon barrels for 12 months) elaborada por Lervig Aktiebryggeri en StavangerNoruega.

Estilo de la cerveza: Barley Wine

Volumen de alcohol 12,9% y 40 IBUs de amargor

Se han usado para la elaboración, las maltas: Munich, Caramel y Chocolate. Como único lúpulo: Styrian Goldings

Formato de la cerveza: 33cl

En cuanto al diseño de la etiqueta, pues sigue la línea más lisérgica de la marca. No hay letras, no hay explicación (eso se queda para la contra-etiqueta). Simplemente un dibujo.

En una gama de colores fríos, vemos dibujado un personaje extasiado y aparentemente gigantesco, tumbado sobre un bosque boreal (coníferas) y contemplando en el cielo lo que parecen ser las Nothern lights (la aurora boreal). En la esquina superior derecha vemos la añada (2017) y en la inferior derecha aparece el logotipo de la marca (una estrella entre corchetes).

No es un diseño que me apasione. De hecho, a primera vista, es difícil distinguir nada en la etiqueta. Aunque, por el tono de los colores, el botellín puede destacar junto a otros. Mi adaptación libre de la imagen viene asociada al hecho de que esta cerveza está pensada para el disfrute y la contemplación. Para admirarla con la misma fascinación con la que los turistas contemplan ese fenómeno natural único en las regiones polares que es la Aurora Boreal. Y aquí termina mi divagación interpretativa del diseño. Fin de la lírica.

Esta cerveza tiene una puntuación de 100 sobre 100 en la reputada web-social cervecera Ratebeer: https://www.ratebeer.com/beer/lervig-barley-wine-2017-ba-bourbon/577654/

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Fases de la cata:

Deschapado de sonido normal. Cuerpo denso al servir, genera una leve pero cremosa espuma color castaño. Al tratar de airearla un poco me encuentro con un fenómeno curioso. Y es que, terminada de servir, chisporrotean una buena cantidad de finas burbujas en la superficie de la copa, incluso el sonido que se aprecia recuerda al de algunos refrescos al servirse. Este burbujeo cesa en unos segundos. Y se nos queda una imperceptible corona beige en una balsa de aceite. También se aprecia un mínimo de sedimento (levaduras) en el fondo del botellín, pero nada fuera de lo habitual.

Su color color es negro, tirando hacia el castaño, con ribetes cobrizos. Es prácticamente opaca.

Servida fría, en nariz, destaca los tonos muy dulces. Tiene un carácter tostado y confitado muy agradable. Es una compota dulce de higos, ciruelas pasas, azúcar quemado y vainilla. Está claro que los aromas dominantes en esta cerveza son los dulzones de la malta y los del bourbon/roble. Una delicia solo oliéndola.

Ya atemperada, era de esperar que se intensificaran los matices dulces. Y así es. Las notas de vainilla y caramelo se salen de la copa, pero se impone un tono balsámico procedente del bourbon y del roble.  Aromas licorosos tipo whisky.

En boca es densa, muy cálida (aunque el alcohol está muy bien integrado) y con una carbonatación media-baja. Se nota alguna fina burbuja jugueteando por la punta de la lengua. Trago agradable y untuoso. De fondo podemos encontrar cierta astringencia por la barrica de roble y un pelín de amargor. En general estamos ante una cerveza de dulzor notable, aunque muy potente. El lúpulo en este caso se ha usado simplemente como puntal para sostener una compleja estructura de golosos sabores. Cerveza muy intensa pero muy armónica.

Sabores en boca deliciosos, dulces. Mucho caramelo, frutas maduras, vainilla y el fondo tostado de la barrica de bourbon. Cremosa y de paso por boca nada pesado. El pot-gusto es larguísimo disfrutando de esas notas caramelizadas y licorosas que se reparten todo el paladar. Agradezco que, en este caso, la presencia del bourbon/roble esté tan bien integrada. Se aprecia cierta astringencia final, pero en perfecto equilibrio. Un equilibrio que en otras cervezas “Barrel aged” es difícil de encontrar.

El volumen de alcohol es de 12,9% y se nota. Se nota que no estamos bebiendo agua mineral aunque en su esencia, esto que estamos tomando, es agua con una concentración importantísima de elementos que la hacen única. Es una pedazo de cerveza para el deleite de los sentidos.

Algunos la probarán y pensarán que esto no es cerveza. Que está muy lejos de ser refrescante y ligera. Que esto es un licor para tomar de postre. Cierto. Puede ser que este estilo no guste a todo el  mundo. Pero sin duda estamos ante un producto inmejorable.

Como suelo decir a menudo, es una cerveza para prestarle atención y tomarla poco a poco disfrutando de todos sus matices (que son muchísimos). Disfrutando de su dulzor y de su complejidad.

Y es una cerveza que vale cada uno de los céntimos que cuesta.

¿Quieres decir que es una cerveza muy cara?

Quiero decir que es una cerveza cuyo precio es acorde a su valor. Esta cerveza (33cl) cuesta más o menos lo que una copa en una discoteca. Y, sin duda, que la estoy disfrutando mucho más y además sabiendo que me estoy tomando una bebida “de primera calidad”. Así que eso de “caro” o “barato” que lo juzgue cada cual.

Yo os dejo con esa reflexión, porque todavía me queda media copa y la quiero disfrutar tranquilamente. Salud.

Estilos de Cerveza – Pale Ale

Dentro del mundo de la cerveza nos encontramos con algunos estilos que han surgido de la forma menos pensada. En la aparición de estos nuevos estilos han entrado en juego factores como la industrialización, el comercio exterior, los ingredientes locales, etc. Podríamos asegurar que algunas de las cervezas más populares de hoy en día simplemente aparecieron gracias a una feliz casualidad, a la suerte. En este artículo trataré explicar los orígenes de la cerveza tipo Pale Ale.

Cerveza “Pale Ale” se puede traducir como “ale pálida, o “ale clara” y define a un estilo surgido en Inglaterra en el siglo XVII. Situamos su origen durante la Revolución Industrial y su aparición se vincula estrechamente a las mejoras técnicas llevadas a cabo en la industria siderúrgica inglesa.

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Empezaremos explicando que en el Reino Unido, hasta antes de la Revolución Industrial, la mayoría de las cervezas eran de color oscuro. La razón es muy fácil de entender: las maltas que se utilizaban en la elaboración estaban muy tostadas.

Pensemos que, antes de la Revolución Industrial, se utilizaban como combustible en los hornos de malteado la madera o el carbón vegetal. En los hornos antiguos, y con esos combustibles, era muy difícil controlar las temperaturas de combustión. Malteando en estas condiciones, los granos tenían siempre un carácter ahumado y colores muy oscuros. El resultado obtenido era siempre maltas muy tostadas o incluso quemadas.

Como punto clave en la mejora de los tostados de malta nos encontramos en 1642 con el inicio del uso, en la industria Inglesa, del carbón mineral (coque/coke) como combustible. El coque/coke es un derivado (un destilado) de los carbones minerales más bastos. Es sometido a un proceso que elimina el alquitrán, los gases tóxicos y el agua, llegando a concentrar entre un 90 y 95% de carbono (que es el principal elemento para la combustión). Lo mejor de todo es que este tipo de carbón genera una gran cantidad de calor sin emitir hollín ni humo.

El coque se convirtió, desde su inicio, en el combustible preferido de la industria siderúrgica en Inglaterra y fue adoptado en otras industrias (incluyendo la industria del malteado). El uso del coque para tostar malta, junto a la mejora de los hornos de tostado, produjo una variedad de malta más clara sin el tradicional ahumado de las maltas clásicas. La primera mención conocida del término Pale Ale fue cerca de 1703 y ya por 1780 era de uso general. Comenzando el siglo XIX (hacia 1800), a las “Pale Ale” se les comienza a denominar “Bitters”.

¿No es lo mismo una Bitter que una Pale Ale? …pues casi, pero hay algunas diferencias. Lo primero que cabe mencionar es que en Inglaterra es más común usar Bitter, aunque la denominación Pale Ale es más antigua. Las Pale Ale son generalmente embotelladas mientras que las Bitters, en Inglaterra, se sirven en los Pubs directamente de barril. Las Pale Ales son un poco más pesadas, menos lupulizada y con cierto gusto a malta.

Este uso de maltas menos tostadas (Pale malt) no quiere decir que todas las Pale Ale sean cervezas de color claro, puesto que la mayoría son de color tostado, rojizo  o ámbar, pero sí que son sustancialmente más claras que las cervezas oscuras que se consumían con anterioridad.

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La mayoría sitúa su origen en el norte de Inglaterra, concretamente en la ciudad de Burton-on-Trent, pero hay quien defiende que la primera Pale Ale se elaboró en Londres, concretamente en Greenwich. Esta eterna controversia quedará ahí por siempre para que los Ingleses tengan temas de discusión cervecera.

Las Ales producidas en la zona de Burton fueron consideradas de alta calidad. Como se descubrió después, el agua local contenía un alto nivel de sulfatos lo que resultó beneficioso para la elaboración de cerveza. Las Ales producidas con el agua de Burton tenían una gran claridad y se les podía dar amargor en un grado mucho más alto que las Ales elaboradas con el agua carbonatada usada por los cerveceros en Londres. Después de saber esto, el agua fue químicamente estudiada y curiosamente, los cerveceros a lo largo de Inglaterra comenzaron a tratar su agua replicando las aguas de Burton-on-Trent mediante un proceso conocido como “Burtonización”.

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Su cuerpo es ligero o medio-ligero. De carbonatación baja, aunque algunas Pale Ale embotelladas o en lata pueden tener una carbonatación moderada. Los mejores ejemplos de las cervezas Pale Ale contienen aroma de malta, a menudo (aunque no siempre) con un toque caramelizado.

De un ligero color amarillo a un ligero cobre, con una claridad brillante. La espuma se mueve entre un blanco moderado y un blanco pálido. A veces puede escasear debido a la baja carbonatación.  Tienen un amargor entre medio y alto. Son cervezas muy bebibles, a causa de la baja densidad, los bajos índices de alcohol y la poca carbonatación. Son moderadamente afrutadas y su singularidad está en la adición del lúpulo. Originariamente es una cerveza que se sirve muy fresca y tirada bajo muy poca o ninguna presión, y que se conserva a temperatura de bodega.

Los sabores a caramelo son frecuentes, aunque ni son obligatorios ni estarán presentes en todas las Pale Ale. El equilibrio de la cerveza se encuentra en el amargor, aunque ese amargor no debería dominar nunca por completo el sabor a malta, ésteres y lúpulo. En las variedades inglesas el aroma a lúpulo puede ser de moderado a casi imperceptible, pero en las americanas, donde el lúpulo suele añadirse de forma agresiva y tardía, es más frecuente percibirlo.

Otras derivaciones que surgen de las Pale Ale y de las que ya hablaremos mas adelante son : Strong Pale Ale -American Pale Ale – India Pale Ale – Doble IPA – Imperial IPA – Black IPA.

Salud.

“Pandora” – The Flying Inn

Pandora es una cerveza que estaba esperando tener a tiro para poder probarla. Una de esas cervezas que, sí o sí, hay que probar porque uno está convencido de que no te va a defraudar. Es como la comida casera, como Leo Messi, o como un Lada Niva… nunca te vas a equivocar con ellos porque nunca fallan.

En este caso, la certeza de haber elegido bien está respaldada por todas las grandes referencias que, con anterioridad, han elaborado los chicos de The Flying Inn. En Enero de 2018, después de “Elefantes de Guerra Telepáticos”, “Libélulas” (parece ser el germen de esta Pandora), “Ectoplasmas” y demás familia… aparece esta nueva creación que nos vuelve las papilas gustativas del revés.

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Su nombre es Pandora y sus creadores son Juan y Cesar los “gipsy brewers” que conforman esa bendita locura errante que se llama “The Flying Inn” (Valladolid). Está elaborada por ellos en Guadalajara y aquí tenéis, para poder curiosear, un enlace a su web: The Flying Inn

El estilo de la cerveza es Doble IPA y su volumen de alcohol es de 7,7% con un total de 80 IBUs de amargor. Para elaborarla se ha usado una mezcla de 6 maltas (mezclando cebada, trigo y avena) y 2 lúpulos: Columbus y Citra. El formato de la cerveza: botellín de 33cl.

El diseño de la etiqueta sigue la línea de sus últimas elaboraciones y entremezcla muy bien una imagen moderna con cierta atracción hacia algunas obras del Arte universal. Como Historiador esto me encanta, pero creo que lo más importante es que están consiguiendo crear su propia “imagen de marca”. Podemos reconocer que son cervezas de The Flying Inn simplemente al ver su etiqueta.

En este caso se elige un cuadro Neoclásico (1890) de William-Adolphe Bouguereau que representa a Pandora. Quien, en la mitología griega, fuera la primera mujer creada por Zeus y la que trajo la desgracia a la humanidad al desobedecer sus órdenes (abriendo la dichosa cajita). ¿Os suena de algo esta historia?.

Esta cerveza tiene una valoración de 4,15 sobre 5 puntos en la conocida aplicación cervecera Untappd – https://untappd.com/b/the-flying-inn-pandora/2489214

Notas de cata:

Deschapado normal, nada fuera de lo común.

Cuerpo bastante denso que, al servir, genera una espuma blanca muy cremosa. Buena retención que, con el paso de los minutos, termina por dejar una fina capa de espuma cubriendo la cerveza. El color es dorado y presenta una alta turbidez. Aunque se trate de una cerveza turbia, los sedimentos no aparecen en la copa pero, conservada como estaba en frío, encontramos una buena cantidad de ellos en el fondo del botellín. Todos esos posos, que se quedan ahí al fondo, han ayudado a aportar cuerpo y cremosidad en la copa. Así que no me los bebo, pero tienen todos mis respetos.

En nariz su aroma es muy lupulado pero frutal, nada agresivo. Predominan los tonos tropicales de mandarina y pomelo, de ese potente aromatizante que es el lúpulo Citra. Ciertas notas maltosas acompañan al fondo vegetal de enebro. Removida la copa esto es una macedonia muy golosa.

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En boca es muy cremosa y tiene bastante cuerpo. Es densa. La carbonatación es media-baja, apenas notamos burbuja y esto hace que el trago sea muy agradable. Más que un zumo (por la cremosidad que tiene) yo hablaría de que estamos ante una “crema de frutas tropicales”. Sin duda que la avena ha ayudado a matizar la acidez/astringencia de los lùpulos, redondeando muchísimo el paso por boca.

Al final del trago, casi en la garganta, es donde nos encontramos con la parte más “agresiva” del lúpulo en forma de amargor. Pero no es para nada desagradable y su duración es bastante corta. Los 80 IBUs teóricos no se desmadran por nuestro paladar.

Boca frutal, suave y densa. De sabores lupulados largos pero muy lejos de ser cargante. Personalmente la sequedad/resina que pudiera haber en esta cerveza quedan muy pulidas por la cremosidad predominante en el trago.  Diría que para ser una Doble IPA, para mi gusto, es incluso delicada.

El volumen de alcohol es de 7,7% pero resulta sumamente fácil de beber. Me resulta una cerveza perfectamente equilibrada en amargor, cuerpo, sabores, aromas, sequedad y alcohol. Es una cerveza donde todo en ella es intenso pero ningún elemento se impone descaradamente al resto. Armonizan a la perfección.

En resumen (y como era de esperar) estamos ante una cerveza riquísima. Puede que a los más apasionados del lúpulo les falte amargor y resina pero, para mí, cumple perfectamente con lo que debe ser una Doble IPA: mucha carga de lúpulo (en este caso bien dominado), un mayor grado de alcohol (que no se aprecia en absoluto) y contundencia en sabores y aromas (es cremosa pero muy intensa).

No dejéis de probar esta y/o cualquier otra referencia de estos chicos. Como decía al principio, son una apuesta segura.

Salud.

IV Intercambio Cervecero

Hace poco más de un mes que el compañero Txemi “Sargs” (una de esas marcas de cerveza riojana que se va haciendo fija en los paladares cerveceros más exigentes) me encaminó hacia un grupo de amantes de las cervezas artesanas.

Me dijo algo así como: “son una gente que intercambian diferentes cervezas artesanas españolas… seguro que te gusta”. Al poco tiempo contactaron conmigo, me explicaron el proyecto y decidí subirme al tren de los Intercambios Cerveceros.

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Fue a mediados de 2017 cuando un par de aficionados cerveceros Javier y Carlos, decidieron empezar a intercambiarse diferentes cervezas artesanas entre Cantabria y Madrid. Así empezó todo y así se fue creando una red de intercambio de cervezas artesanas entre diferentes provincias españolas.

Esto es en esencia Intercambios Cerveceros, una iniciativa que poco a poco ha ido creciendo hasta llegar a las más de 24 personas, de diferentes provincias españolas, que estamos participando en esta cuarta edición. Somos gente que queremos descubrir todas las cervezas posibles, y llevarlas a lugares donde difícilmente llegarían por falta de distribución.

Para conocer de forma un poco más extensa el proyecto (incluso si quieres participar como intercambiador o como patrocinador) se puede curiosear en este enlace a nuestra web.

Bien, pues dicho todo esto, en Febrero 2018 ha comenzado oficialmente el IV Intercambio Cervecero. Realizado el sorteo de manera solemne, a mi (representante de La Rioja) me toco en suerte la provincia de Valencia representada por el compañero Juan.

Como delegado Riojano me tocó ponerme en contacto con los elaboradores de la zona, encontrando una gran respuesta por su parte. Cervezas Sargs, Cervezas Beertag y Cervezas Rivvo de Ogga, decidieron participar como patrocinadores riojanos y también se unió a la iniciativa la cervecería navarra Kondaira. Desde aquí agradecerles a todos su apoyo y todas las facilidades que nos han puesto.

Una vez recopiladas todas las muestras y tras preparar cuidadosamente el envío, se han marchado para Valencia nada más y nada menos que 10 cervezas diferentes de la zona Rioja-Navarra:

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La Session IPA, la IPA y la Amber Ale de Cervezas Sargs

La Blond Ale, la APA y la IPA de Cervezas Beertag

La Almazuela (Belgian dark strong Ale) de Cervezas Rivvo de Ogga

La Blanca (Witbier), la Especial (Dark lager) y la Tostada (Bock) de Cervezas Kondaira

Y en sentido inverso he recibido desde Valencia 9 referencias diferentes. Las muestras de los participantes Valencianos son:

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La Blonde Ale, la Trigo y la Cap Blanc (Session IPA) de Althaia Artesana

La Porter de Valentivm Cerveza Artesana

La Blond Ale de Cerveza Tyris

La Pica en Flandes (Golden belga) de Antiga Artesana

La Zetta Helles (Bavarian helles) de Zeta Beer

La IPAnnossaurus Rex (Imperial IPA) de Cervezas Alegría

…y entrando en el lote como extra un Hidromiel elaborado por Cervezas Hordago de Valladolid

Presentada la iniciativa y presentados los dos lotes del intercambio Valencia-La Rioja/Navarra, ya solo nos queda ir probando las cervezas y valorando todas su virtudes (que serán muchas). Podéis seguir estas y todas las valoraciones de todos los compañeros participantes, en nuestras redes sociales: Twitter, Instagram, Facebook o buscando el hashtag: #deintercambio

Seguiremos informando. ¡Salud!