“KBS” – Founders Brewing Co.

Será por que este invierno llegó muy tarde y le está costando marcharse, que me vuelvo a sumergir de cabeza en un intenso petróleo. Vuelvo a bucear en el bourbon, en el café y en los aromas licorosos de esas cervezas que quienes las elaboran lo hacen, simplemente, por el gusto de hacerlo.

Hoy ha tocado catar la KBS un cervezón elaborado en Grand Rapids (Michigan), en el noreste de los Estados Unidos, donde se encuentra la cervecera FOUNDERS (pincha en este enlace para acceder a su web).

El “claim” de estos cerveceros es: “we don´t brew beer for the masses” (no hacemos cerveza para las masas) a lo que añaden:
“Nuestras cervezas están hechas para unos pocos elegidos, un pequeño grupo de renegados y rebeldes que disfrutan de una cerveza que supera los límites de lo que comúnmente se acepta como sabor. En resumen, hacemos cerveza para personas como nosotros.”

La Kentucky Breakfast Stout (KBS) es su cerveza más codiciada, elaborada por los fundadores. KBS es una Imperial Stout americana con un alto porcentaje de alcohol (11.2%). Elaborada con café y chocolate, la cerveza se deja madurar durante un año en barriles de bourbon debajo de la ciudad en antiguas minas de yeso. Cada año, Founders celebra el lanzamiento de esta cerveza durante lo que se conoce como la KBS Week.

founders-coaster-logo2

Nombre: “KBS” (A flavored stout) elaborada por Founders en Grand Rapids (Michigan) USA.

Estilo de la cerveza: Imperial Stout (Bourbon Barrel-Aged Chocolate Coffee Imperial Stout)

Grado de alcohol: 11,9% con 70 IBUs de amargor.

Formato de la cerveza: 355ml

Diseño: La botella es un pelín chata con un poco más de capacidad que lo habitual. Entre el collarín del botellín y el cuerpo se aprecia el nombre de la marca en relieve: Founders Brewing Co. En el cuello de la botella, a modo de collarín,  vemos una etiqueta con el logotipo de la marca. La etiqueta principal es bastante sobria (aunque aparece bastante texto). Lo más destacable es la tipografía utilizada, estilo “far west”, donde destacan las tres letras que dan nombre a la cerveza K B S.

Esta cerveza tiene una puntuación de 100 sobre 100 en la web-social cervecera Ratebeer: https://www.ratebeer.com/beer/founders-kbs-40kentucky-breakfast-stout41/40544/

IMG_20180326_165400

Fases de cata:

Deschapado normal, no se aprecia una excesiva gasificación. Resulta muy densa al servirla. Oleosa. Se crea una densa espuma marrón con una buena retención. La apariencia en la copa resulta espectacular. Mínimo resto de sedimentos en la copa, casi inapreciables.

Su color es negro, pero negro como la boca de lobo. Muy cubierto. Esta cerveza es completamente opaca.

Servida fría en nariz destaca el aroma del café. Granos de café tostados, ceniza de madera. El aroma en conjunto es muy tostado pero el fondo es dulce. Potente golpe de torrefactos.

Cuando se atempera el aroma se vuelve mucho más goloso. Mucho más completo. Con el café presente, acompañan el chocolate, el regaliz y ese tono de whisky/bourbon licoroso que lo envuelve todo. Los tonos balsámicos y dulces se equilibran con los tostados.

En boca apreciamos cuerpo medio-alto, es densa. Cálida y de carbonatación muy baja. A penas se aprecia gas. Me ha gustado mucho como se equilibran el amargor (los lúpulos están bastantes presentes en este aspecto) y los tonos licorosos y dulces. Trago cremoso, aterciopelado, amargo y de final tostado dulce.

En sabor encontramos muchos matices pero quedan muy marcados el tono seco del roble y el tono cálido del bourbon. Amargor y dulzor. Regaliz, café, vainilla y maltas tostadas. Muy sabrosa.

El pot-gusto es largo, disfrutando de esas notas especiadas del roble y los tostados. Se notan bastante los 11,9% pero no resulta ofensiva. En el final nos encontramos con el punto alcohólico, notamos como calienta al pasar.

8596160982_6c97da9723_b

En general estamos ante una cerveza seca, tostada, dulce, sedosa y amarga. Muy intensa.

En cada trago que doy me transporto al lejano oeste. A esos cafés de puchero bebidos por los cowboys en tazas de metal. Al humo de las hogueras en las que asan las chuletas de vaca. Y al ardiente trago del forajido que bebe chupitos de whisky, a palo seco, en la barra del Saloon. Todo esto y mucho más lo encontramos en esta cerveza.

No es raro que las valoraciones de muchos amantes de la cerveza hagan que, por meritos propios, se encuentre entre las 30 mejores del mundo. Si un día de estos esta cerveza se cruza por delante de vuestros morros, no dejéis pasar la oportunidad. No os vais a arrepentir. Eso sí, os recomendaría beberla sin prisas y relajados. Tiene mucho que decir. Salud.

Anuncios

Cervezas Trapenses

¿Qué es una cerveza Trapense?

Bien, empezaremos diciendo que no se trata de un estilo de cerveza concreto sino de  una “denominación de origen”. Un nombre que engloba solo a ciertas cervezas elaboradas de una determinada manera en un lugar determinado. Lo curioso es que estas cervezas se deben elaborar siempre entre los muros de un monasterio.

De entre todas las ordenes religiosas del mundo, los religiosos de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia decidieron seguir, entre otras normas, la “regla de San Benito” o de la estricta observancia, cuyo principal mandado es el “ora et labora” (reza y trabaja).

orval_510 copia

Según la norma de San Benito, entre oración y oración los monjes debían dedicarse al trabajo manual (para evitar la tentación de pasar el día ociosos) y de paso facilitar la supervivencia en el monasterio cultivando y elaborando diferentes alimentos. De las 24 horas del día, San Benito reguló que ocho deben dedicarse al trabajo manual, ocho a la oración y ocho al descanso de los monjes. Siguiendo esta norma también se buscaba el poder “vivir del trabajo de nuestras manos”.

Durante la época de ayuno, los monjes, comenzaron a fabricar una cerveza cada vez con más cuerpo que les ayudara a pasar todo en día sin necesidad de tomar nada más. Poco a poco fueron cultivando cereales de mayor calidad y lúpulos excepcionales para tener una cerveza que fuera su alimento y su sustento.

En la actualidad no todas las abadías de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia elaboran cerveza, que es su producto más representativo. Muchas elaboran queso, chocolate, galletas, miel, productos de higiene corporal, licores, vinos y productos religiosos como velas y hostias, entre otros. A estos monjes se les reconoce comúnmente como trapenses.

Este nombre se vincula al monasterio de La Trappe, situado en la población de Soligny-la-Trappe en el departamento de Orne, en la región francesa de Normandía. A los monjes de esta Abadía de La Grande Trappe se les llamaba trappist o como nosotros los conocemos, trapenses. La mayor parte de estos monasterios crecieron en la zona de Normandía y tras la Revolución Francesa, emigraron a Bélgica y a Holanda, entre otros países.

La creciente popularidad de las cervezas trapenses a lo largo del Siglo XX ha hecho que empresas cerveceras sin conexión con la Orden etiqueten sus cervezas como “trapenses” y “cervezas de abadía”. Para proteger su renombre y la autenticidad de sus productos, los trapenses registraron las marcas de sus cervezas y crearon la Asociación Internacional Trapense.

Trappist_Beer_2015-08-15

Por tanto, hoy en día, llamamos cerveza trapense a toda aquella cerveza que se elabora en alguno de los monasterios que pertenecen a la (ATP – Asociación Internacional Trapense) y que se elabora siguiendo estas normas:

  1. La cerveza tiene que estar elaborada dentro de las paredes de una Abadía trapense, por los monjes trapenses o bajo su control.
  2. La cervecería debe depender del monasterio y la cultura de empresa debe inscribirse en el proyecto monástico.
  3. Generar beneficios no es el objetivo de la cervecería. Una parte de los beneficios se destina a la subsistencia de los monjes y al mantenimiento de la Abadía; el resto sirve para pagar las obras caritativas y las personas necesitadas.

Cervezas oficialmente trapenses:

Bélgica: Achel, Chimay, Orval, Rochefort, Westmalle, Westvleteren

Austria: Engelszell

Holanda: La Trappe,  Zundert

Usa: Spencer

Italia: Tre Fontane

Francia : Mont des Cats (es trapense pero no puede llevar el logotipo oficial).

Esta última cerveza se realiza por un vínculo y una estrecha colaboración con la comunidad de Chimay, ya que sus instalaciones (Mont des Cats) fueron destruidas por un bombardeo en 1918 durante la Primera Guerra Mundial. La Mont des Cats es pues lo que se podría llamar una “cerveza de solidaridad” elaborada por la Abadía de Chimay para la Abadía del Mont des Cats.

Y es diferente de las otras cervezas trapenses solamente y únicamente por el hecho de que no está elaborada en la misma Abadía del Mont des Cats. Es por eso que la cerveza Mont des Cats no puede recibir el logotipo ATP. Cuenta con autorización de la Asociación Internacional Trapense, pero hasta que no sean envasadas en su propia abadía, no podrán estampar en sus envases en logo “Autentic Trappist Product”.

the-trappist

En cuanto a los estilos, cada monasterio suele elaborar varios tipos de cerveza. Salvo la excepción de La Trappe Bockbier que es una lager fuerte, todas las cervezas trapenses son de fermentación alta y generalmente maduradas en botella.

Las cervecerías trapenses emplean varias nomenclaturas para distinguir las distintas cervezas que producen:

El sistema más conocido para clasificarlas es aquel en que las cervezas se denominan Enkel/SingleDubbel/Double y Tripel/Triple. Estos términos guardan relación, de forma aproximada, con la cantidad de malta empleada y la densidad original de las cervezas (original gravity en inglés). A la hora de identificar las cervezas, los monjes anotaban en las barricas con marcas de tiza (cruces) dicha información (una cruz-enkel, dos-dubbel o tres-tripel). Las Enkels ya no se elaboran como tal y si a veces nos encontramos con una cerveza trapense estilo Blonde o Patersbier (cerveza para los monjes) se refieren a una versión más suave de su cerveza habitual, que solo está disponible para consumir en el propio monasterio.

Además de la nomenclatura anterior, también se pueden distinguir las cervezas por el diferente color de la etiqueta, de la chapa o del tapón, (Chimay y Westvleteren lo hacen así) o por una sucesión de números ascendente (Rocheford). Los colores y números nos hablarán de diferentes grados de intensidad y de alcohol en las cervezas.

Por último y no menos importante, la producción de estas cervezas en el monasterio debía tener una importancia secundaria y no debía haber ninguna intención de obtener ganancias. Con esta filosofía, los márgenes de beneficio son menos importante y los monjes trapenses tienen menos presión para reducir los costes en la elaboración de sus cervezas. Por tanto no tienen ningún problema en utilizar los mejores y más caros ingredientes, lo que garantiza productos de primera calidad.

La Asociación Trapense tiene carácter legal y su logotipo da al consumidor una información y unas garantías de calidad sobre sus productos. Y por si hiciera falta algún aliciente más para tomar una cerveza trapense, tendremos en cuenta que al beber una de estas cervezas, además del placer que ofrecen, estaremos realizando una “obra de caridad”.

Para finalizar, recordad siempre lo que dicen los monjes trapenses, que de cerveza saben mucho, “Una cerveza fabricada con saber, se toma con sabiduría”. Salud.

Análisis de mi “Intercambio Cervecero”

Como alguno recordaréis, en un artículo anterior comenté el funcionamiento de una iniciativa en la que me había visto involucrado: los Intercambios Cerveceros (pincha este enlace si quieres leer el artículo entero).

Pues ha llegado el momento de hacer un breve balance, tanto de las cervezas enviadas como de la experiencia.

El compañero cervecero Juan me envió 8 referencias valencianas diferentes y un “bonus track” de Valladolid. Las muestras de los participantes fueron:

La Pica en Flandes (Golden belga) de Antiga Artesana

La Porter de Valentivm Cerveza Artesana

La Blond Ale de Cerveza Tyris

La IPAnnossaurus Rex (Imperial IPA) de Cervezas Alegría

La Blonde Ale, la Trigo y la Cap Blanc (Session IPA) de Althaia Artesana

La Zetta Helles (Bavarian helles) de Zeta Beer

2

…y entrando en el lote como extra un Hidromiel elaborado por Cervezas Hordago de Valladolid.

En general he quedado muy satisfecho con la iniciativa. Muy buen ambiente con los compañeros, rapidez y eficacia en los envíos y mucho, mucho movimiento en las redes sociales intercambiando nuestras impresiones.

En cuanto a las cervezas recibidas pues más de lo mismo. Encantado. Todo este proyecto empezó por el ansia cervecera de probar referencias nuevas.

Y poder tener en casa ciertos productos que no están a nuestro alcance de ninguna otra manera pues es un verdadero lujo.

Yo, por mi parte, he descubierto algunas marcas y referencias valencianas a tener muy en cuenta que, de otra forma, no hubiera probado jamás. Por tanto, sigo agradeciendo muchísimo a los organizadores Javier y Carlos tanto o más que a todas las marcas (más de treinta) que decidieron colaborar con nosotros en este último intercambio.

Y en cuanto a las cervezas, pues aquí mi breve valoración.

  • Empecé, por todo lo alto, catando La Pica en Flandes (Golden belga) de Antiga Artesana. Una refrescante fusión de cerveza belga y lúpulos americanos.
    De aroma especiado y dulce pero muy fresco, sin empalagar. LA nariz resulta cítrica y especiada (cilantro). Muy refrescante, con burbuja fina y un amargor final moderado que aporta frescura al trago. Sabor muy largo. Calidad.
  • Mi segunda elección fue la Porter (Hoppy Porter) de Valentivm Cerveza Artesana. Una pedazo de cerveza negra que tiene un pie dentro de la categoría Stout.
    Aromas torrefactos de fondo dulce. Regaliz. En boca tiene cuerpo medio y elevado amargor. Es un trago potente. Muy poco gas que la hace más sedosa. Sabores muy largos, tostados, café y punto final terroso, lupulado. Cerveza muy completa, intensa y de baja graduación. Está muy lejos de esas Porters “aguadas” y sosas.
  • La IPAnnossaurus Rex (Imperial IPA) de Cervezas Alegría fue la siguiente de la lista. Una de mis espinas clavadas. Es un estilo que me encanta y no la probé en su mejor momento, aunque espero volver a probarla. La sobrecarbonatación al servirla ya lo anticipaba. Aromas vegetales dulces en nariz y un tono oxidado de fondo. En boca aparece el amargor del lúpulo y el cuerpo y dulzor de las maltas que acompañan. Buenas sensaciones, pero quiero probarla en optimas condiciones.
  • Proseguí mi cata con La Blond Ale de Cerveza Tyris. Una cerveza de cuerpo ligero y muy agradable. Nariz un punto cítrica, donde destacan la levadura y el fondo dulzón de la malta. En boca es muy refrescante. Chispeante, de gas marcado y con un final de recuerdo dulce. Rica.

3

Proseguí con tres cervezas, la Blonde Ale, la Trigo y la Cap Blanc (Session IPA) de Althaia Artesana una de las grandes cerveceras artesanas del país.

  • La Blonde Ale tenía un gas bastante notable, aroma dulzón y fondo lupulado en nariz. En boca prima el amargor, pero me faltan maltas para acercarnos al estándar clásico del estilo belga. Un fondo terroso queda al final. Cerveza ligera, refrescante y muy bebible. Bien.
  • La Trigo fue mi segunda espina clavada. Sobrecarbonatada y con un final en boca un pelín agrio. No parecía estar, tampoco, en óptimas condiciones. La buscaré para probarla de nuevo.
  • De la Cap Blanc guardo un recuerdo buenísimo. Cerveza de nariz muy aromática, tropical. En boca resulta sumamente afrutada, ligera de cuerpo pero con un intenso amargor. Se nota la alta carga de lúpulo pero resulta muy agradable. Detalle también al precioso el diseño de la etiqueta.
  • Y por último terminé catando la riquísima Zetta Helles (Bavarian helles) de Zeta Beer. No resulta demasiado fácil encontrar lagers artesanas. Pues estamos ante una lager que yo bebería a diario. Muy refrescante, prevaleciendo el tono cereal y con punto final afrutado muy elegante. El recuerdo final en boca es dulce. Una muy buena elaboración.

En resumen: esto ha sido un auténtico festival de maltas y lúpulos en el que he disfrutado muchísimo. Conforme el resto de compañeros vayan terminando sus catas, iremos compartiendo nuestras impresiones y dando forma a una nueva edición, la Quinta (V). Seguro que será, si cabe, mucho más interesante y su repercusión será brutal.

Para poder releer mis valoraciones (#beeriojano) y para leer todas las valoraciones de los otros compañeros participantes, no dudéis en bucear por nuestras redes sociales: Twitter, Instagram, Facebook buscando el hashtag: #deintercambio

 

“Barley wine 2017” – Lervig

Hasta la fecha todas las cervezas que aparecían en este Blog eran “producto nacional”. Hasta hoy. Hoy cruzamos las fronteras (más o menos difusas) de nuestro país y nos marchamos a Noruega – “Tierra de Vikingos”.

Cuando pensamos en cervezas de importación, pensamos en cervezas de Bélgica, Alemania, USA… pero no debemos olvidar que en el extremo norte de la península escandinava viven los noruegos, herederos directos de los Cerveceros Vikingos.

Y  parece que los cerveceros nórdicos quieren conquistar la cima de la cerveza artesanal  mundial a golpe de hacha y a sorbo de cuerno.

humlehajen_vektorsort-02

Lervig Aktiebryggeri (mas conocida como Lervig – a secas -) ubicada en Stavanger (Noruega) es una de  esas  cervecerías artesanales independientes que, por derecho propio, se están haciendo un hueco en el Olimpo de las craftbeers.

Su gama de cervezas ronda ya los treinta tipos diferentes (incluyendo colaboraciones diversas). Aquí tenéis un enlace a su web para que podáis curiosear un poco: http://lervig.no/en/

Su “Barley Wine 2017” es mi elección. Un coupage de cervezas fuertes envejecidas, como mínimo, 12 meses en diferentes barricas de bourbon y mezcladas con una parte de la cerveza fresca de ese año. Haciendo, en este caso, un doble hervido de los mostos para alcanzar una mayor densidad y concentración de azúcares y casi rozar la caramelización de esos azúcares.

El proceso de maduración de estas cervezas es parecido al que siguen algunos vinos de Jerez y de Oporto, lo que sumado a su potencia (son cervezas de alto grado de alcohol) hace que se definan como “Vinos de cebada” (Barley wine).

ø82mm-barleywine2017ed-tapsign

Nombre de la cerveza: “Barley wine 2017” (aged in bourbon barrels for 12 months) elaborada por Lervig Aktiebryggeri en StavangerNoruega.

Estilo de la cerveza: Barley Wine

Volumen de alcohol 12,9% y 40 IBUs de amargor

Se han usado para la elaboración, las maltas: Munich, Caramel y Chocolate. Como único lúpulo: Styrian Goldings

Formato de la cerveza: 33cl

En cuanto al diseño de la etiqueta, pues sigue la línea más lisérgica de la marca. No hay letras, no hay explicación (eso se queda para la contra-etiqueta). Simplemente un dibujo.

En una gama de colores fríos, vemos dibujado un personaje extasiado y aparentemente gigantesco, tumbado sobre un bosque boreal (coníferas) y contemplando en el cielo lo que parecen ser las Nothern lights (la aurora boreal). En la esquina superior derecha vemos la añada (2017) y en la inferior derecha aparece el logotipo de la marca (una estrella entre corchetes).

No es un diseño que me apasione. De hecho, a primera vista, es difícil distinguir nada en la etiqueta. Aunque, por el tono de los colores, el botellín puede destacar junto a otros. Mi adaptación libre de la imagen viene asociada al hecho de que esta cerveza está pensada para el disfrute y la contemplación. Para admirarla con la misma fascinación con la que los turistas contemplan ese fenómeno natural único en las regiones polares que es la Aurora Boreal. Y aquí termina mi divagación interpretativa del diseño. Fin de la lírica.

Esta cerveza tiene una puntuación de 100 sobre 100 en la reputada web-social cervecera Ratebeer: https://www.ratebeer.com/beer/lervig-barley-wine-2017-ba-bourbon/577654/

1

Fases de la cata:

Deschapado de sonido normal. Cuerpo denso al servir, genera una leve pero cremosa espuma color castaño. Al tratar de airearla un poco me encuentro con un fenómeno curioso. Y es que, terminada de servir, chisporrotean una buena cantidad de finas burbujas en la superficie de la copa, incluso el sonido que se aprecia recuerda al de algunos refrescos al servirse. Este burbujeo cesa en unos segundos. Y se nos queda una imperceptible corona beige en una balsa de aceite. También se aprecia un mínimo de sedimento (levaduras) en el fondo del botellín, pero nada fuera de lo habitual.

Su color color es negro, tirando hacia el castaño, con ribetes cobrizos. Es prácticamente opaca.

Servida fría, en nariz, destaca los tonos muy dulces. Tiene un carácter tostado y confitado muy agradable. Es una compota dulce de higos, ciruelas pasas, azúcar quemado y vainilla. Está claro que los aromas dominantes en esta cerveza son los dulzones de la malta y los del bourbon/roble. Una delicia solo oliéndola.

Ya atemperada, era de esperar que se intensificaran los matices dulces. Y así es. Las notas de vainilla y caramelo se salen de la copa, pero se impone un tono balsámico procedente del bourbon y del roble.  Aromas licorosos tipo whisky.

En boca es densa, muy cálida (aunque el alcohol está muy bien integrado) y con una carbonatación media-baja. Se nota alguna fina burbuja jugueteando por la punta de la lengua. Trago agradable y untuoso. De fondo podemos encontrar cierta astringencia por la barrica de roble y un pelín de amargor. En general estamos ante una cerveza de dulzor notable, aunque muy potente. El lúpulo en este caso se ha usado simplemente como puntal para sostener una compleja estructura de golosos sabores. Cerveza muy intensa pero muy armónica.

Sabores en boca deliciosos, dulces. Mucho caramelo, frutas maduras, vainilla y el fondo tostado de la barrica de bourbon. Cremosa y de paso por boca nada pesado. El pot-gusto es larguísimo disfrutando de esas notas caramelizadas y licorosas que se reparten todo el paladar. Agradezco que, en este caso, la presencia del bourbon/roble esté tan bien integrada. Se aprecia cierta astringencia final, pero en perfecto equilibrio. Un equilibrio que en otras cervezas “Barrel aged” es difícil de encontrar.

El volumen de alcohol es de 12,9% y se nota. Se nota que no estamos bebiendo agua mineral aunque en su esencia, esto que estamos tomando, es agua con una concentración importantísima de elementos que la hacen única. Es una pedazo de cerveza para el deleite de los sentidos.

Algunos la probarán y pensarán que esto no es cerveza. Que está muy lejos de ser refrescante y ligera. Que esto es un licor para tomar de postre. Cierto. Puede ser que este estilo no guste a todo el  mundo. Pero sin duda estamos ante un producto inmejorable.

Como suelo decir a menudo, es una cerveza para prestarle atención y tomarla poco a poco disfrutando de todos sus matices (que son muchísimos). Disfrutando de su dulzor y de su complejidad.

Y es una cerveza que vale cada uno de los céntimos que cuesta.

¿Quieres decir que es una cerveza muy cara?

Quiero decir que es una cerveza cuyo precio es acorde a su valor. Esta cerveza (33cl) cuesta más o menos lo que una copa en una discoteca. Y, sin duda, que la estoy disfrutando mucho más y además sabiendo que me estoy tomando una bebida “de primera calidad”. Así que eso de “caro” o “barato” que lo juzgue cada cual.

Yo os dejo con esa reflexión, porque todavía me queda media copa y la quiero disfrutar tranquilamente. Salud.

Estilos de Cerveza – Pale Ale

Dentro del mundo de la cerveza nos encontramos con algunos estilos que han surgido de la forma menos pensada. En la aparición de estos nuevos estilos han entrado en juego factores como la industrialización, el comercio exterior, los ingredientes locales, etc. Podríamos asegurar que algunas de las cervezas más populares de hoy en día simplemente aparecieron gracias a una feliz casualidad, a la suerte. En este artículo trataré explicar los orígenes de la cerveza tipo Pale Ale.

Cerveza “Pale Ale” se puede traducir como “ale pálida, o “ale clara” y define a un estilo surgido en Inglaterra en el siglo XVII. Situamos su origen durante la Revolución Industrial y su aparición se vincula estrechamente a las mejoras técnicas llevadas a cabo en la industria siderúrgica inglesa.

1

Empezaremos explicando que en el Reino Unido, hasta antes de la Revolución Industrial, la mayoría de las cervezas eran de color oscuro. La razón es muy fácil de entender: las maltas que se utilizaban en la elaboración estaban muy tostadas.

Pensemos que, antes de la Revolución Industrial, se utilizaban como combustible en los hornos de malteado la madera o el carbón vegetal. En los hornos antiguos, y con esos combustibles, era muy difícil controlar las temperaturas de combustión. Malteando en estas condiciones, los granos tenían siempre un carácter ahumado y colores muy oscuros. El resultado obtenido era siempre maltas muy tostadas o incluso quemadas.

Como punto clave en la mejora de los tostados de malta nos encontramos en 1642 con el inicio del uso, en la industria Inglesa, del carbón mineral (coque/coke) como combustible. El coque/coke es un derivado (un destilado) de los carbones minerales más bastos. Es sometido a un proceso que elimina el alquitrán, los gases tóxicos y el agua, llegando a concentrar entre un 90 y 95% de carbono (que es el principal elemento para la combustión). Lo mejor de todo es que este tipo de carbón genera una gran cantidad de calor sin emitir hollín ni humo.

El coque se convirtió, desde su inicio, en el combustible preferido de la industria siderúrgica en Inglaterra y fue adoptado en otras industrias (incluyendo la industria del malteado). El uso del coque para tostar malta, junto a la mejora de los hornos de tostado, produjo una variedad de malta más clara sin el tradicional ahumado de las maltas clásicas. La primera mención conocida del término Pale Ale fue cerca de 1703 y ya por 1780 era de uso general. Comenzando el siglo XIX (hacia 1800), a las “Pale Ale” se les comienza a denominar “Bitters”.

¿No es lo mismo una Bitter que una Pale Ale? …pues casi, pero hay algunas diferencias. Lo primero que cabe mencionar es que en Inglaterra es más común usar Bitter, aunque la denominación Pale Ale es más antigua. Las Pale Ale son generalmente embotelladas mientras que las Bitters, en Inglaterra, se sirven en los Pubs directamente de barril. Las Pale Ales son un poco más pesadas, menos lupulizada y con cierto gusto a malta.

Este uso de maltas menos tostadas (Pale malt) no quiere decir que todas las Pale Ale sean cervezas de color claro, puesto que la mayoría son de color tostado, rojizo  o ámbar, pero sí que son sustancialmente más claras que las cervezas oscuras que se consumían con anterioridad.

4

La mayoría sitúa su origen en el norte de Inglaterra, concretamente en la ciudad de Burton-on-Trent, pero hay quien defiende que la primera Pale Ale se elaboró en Londres, concretamente en Greenwich. Esta eterna controversia quedará ahí por siempre para que los Ingleses tengan temas de discusión cervecera.

Las Ales producidas en la zona de Burton fueron consideradas de alta calidad. Como se descubrió después, el agua local contenía un alto nivel de sulfatos lo que resultó beneficioso para la elaboración de cerveza. Las Ales producidas con el agua de Burton tenían una gran claridad y se les podía dar amargor en un grado mucho más alto que las Ales elaboradas con el agua carbonatada usada por los cerveceros en Londres. Después de saber esto, el agua fue químicamente estudiada y curiosamente, los cerveceros a lo largo de Inglaterra comenzaron a tratar su agua replicando las aguas de Burton-on-Trent mediante un proceso conocido como “Burtonización”.

2

Su cuerpo es ligero o medio-ligero. De carbonatación baja, aunque algunas Pale Ale embotelladas o en lata pueden tener una carbonatación moderada. Los mejores ejemplos de las cervezas Pale Ale contienen aroma de malta, a menudo (aunque no siempre) con un toque caramelizado.

De un ligero color amarillo a un ligero cobre, con una claridad brillante. La espuma se mueve entre un blanco moderado y un blanco pálido. A veces puede escasear debido a la baja carbonatación.  Tienen un amargor entre medio y alto. Son cervezas muy bebibles, a causa de la baja densidad, los bajos índices de alcohol y la poca carbonatación. Son moderadamente afrutadas y su singularidad está en la adición del lúpulo. Originariamente es una cerveza que se sirve muy fresca y tirada bajo muy poca o ninguna presión, y que se conserva a temperatura de bodega.

Los sabores a caramelo son frecuentes, aunque ni son obligatorios ni estarán presentes en todas las Pale Ale. El equilibrio de la cerveza se encuentra en el amargor, aunque ese amargor no debería dominar nunca por completo el sabor a malta, ésteres y lúpulo. En las variedades inglesas el aroma a lúpulo puede ser de moderado a casi imperceptible, pero en las americanas, donde el lúpulo suele añadirse de forma agresiva y tardía, es más frecuente percibirlo.

Otras derivaciones que surgen de las Pale Ale y de las que ya hablaremos mas adelante son : Strong Pale Ale -American Pale Ale – India Pale Ale – Doble IPA – Imperial IPA – Black IPA.

Salud.