“Supurao” – Bodegas Ojuel (Fermentando la tradición)

Hoy quiero compartir con vosotros algo realmente especial. Uno de esos productos que hablan de tradición, de recuerdos y que nos hunden un poco más en nuestras raíces.

Hablo del vino supurado o supurao como se dice en La Rioja. Un vino naturalmente dulce que, en lo más profundo de los hogares riojanos, se elaboraba antiguamente con mimo para disfrutarlo en días de fiesta o tomarlo como reconstituyente durante el duro invierno, ofreciéndose con frecuencia enfermos y ancianos.

La  elaboración de este vino único y singular la ha recuperado Miguel Martínez (Bodegas Ojuel) aprovechando la casa de sus abuelos en la localidad riojana de Sojuela (en las faldas de la Sierra de Moncalvillo).

Aquí un enlace a su web: http://www.ojuelwine.com/

Este vino lleva el nombre de “SUPURAO” y se vendimia de forma manual en viñedos de cultivo ecológico, aprovechando las variedades tradicionales de la DOC Rioja. La mayor peculiaridad en su elaboración es el hecho de colocar con mimo los racimos en “colgaderas” (armazones de madera) ubicadas en las partes más ventiladas de la casa para conseguir que las uvas se pasifiquen y aumenten, de forma natural, su nivel de azúcares. El viento seco y frío de la sierra riojana hacen el resto. Allí estarán los racimos, desde el momento de la vendimia (final de Septiembre), generalmente hasta mediados de Enero.

picC1  (Imagen capturada de la web oficial de Bodegas Ojuel)

Este tipo de elaboración supone mucho trabajo y mucha dedicación. Primero hay que ir a la viña a elegir los racimos más tersos y perfectos para estos vinos dulces. La vendimia se realiza un par de semanas antes que el resto de las uvas, que se usarán en los vinos secos. Si se quiere obtener un buen resultado y que el vino no resulte empalagoso la acidez es fundamental.

También es importante que el hollejo esté duro y firme para aguantar el transporte y la manipulación al colgar los racimos. Durante el tiempo de secado (deshidratación) se produce una supuración (la piel de la uva se ve sudorosa y desprende una pequeña gota, se pone muy brillante) que da origen al nombre del vino.

Tras el sutil prensado (trujado) manual de las uvas pasificadas con ayuda de esteras, el vino realiza una fermentación parcial en depósito y luego pasa un par de meses en barrica antes de embotellarse.

El resultado es un vino naturalmente dulce, de graduación moderada (de entre 9% a 12% vol.) con una buena acidez y una importante cantidad de azúcares residuales, (entre los 100 a 200 gramos por litro) de gusto agradable y exquisito.

Hay que conocer también en el bajo rendimiento obtenido al utilizar uvas deshidratadas (en torno al 20% – 25%). Por cada 100 kilos de uva fresca se obtendrán unos 20 – 25 litros de mosto/vino.

Aunque actualmente “Bodegas Ojuel” dispone también de un Supurao elaborado con uvas blancas, en este caso os comentare mi experiencia con el delicioso “Supurao tinto”.

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Nombre: SupuraoElabora: Bodegas Ojuel en Sojuela (La Rioja)

Añada: 2015 – Producción: 1373 botellas

Estilo: Vino naturalmente dulce, supurado (elaborado con uvas pasificadas)

Presentación: Botella de 37,5 cl – Alcohol: 11% vol.

Medalla de oro en el Concurso Internacional de Vinos Ecológicos “Ecovino 2016”

Huella de carbono: 1,28 kg de CO2 por botella

Notas de cata:

Precioso color, rojo rubí con ribete/destellos anaranjados (piel de cebolla). Limpio y brillante. Se aprecia bastante consistencia y untuosidad al servirlo en la copa.

En nariz se presenta muy intenso y de tono dulce. Fragante. Aromas de compota de frutas, fondo floral y recuerdo de miel.

En boca tiene destacada acidez, aunque muy bien integrada con el dulzor. Sabores golosos de ciruela pasa, melocotón en almíbar y un fondo dulce como de barquillo/azúcar tostado. Punto final con un leve amargor. El paso por boca es sedoso, dulce y cálido. La persistencia es muy larga. Estamos ante un vino complejo pero de trago muy agradable.

Lo servimos un pelín frío (6-7ºC) en copas pequeñas y conforme se fue atemperando, los tonos confitados y florales más sutiles fueron inundándolo todo. También la acidez se hizo un poco más presente, pero pasados esos 5-10 minutos fue cuando pudimos disfrutar de este capricho en su máxima expresión.

En resumen “Supurao” es uno de esos vinos que dejan huella. Tradicional y familiar. Vino singular para prestarle atención y detenerse en sus matices. Vino de sobremesa que invita a la conversación.

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Tras este vino hay un gran trabajo que hay que reconocer a quienes, con tanto mimo, han decidido recuperarlo. A quienes han decidido rescatar este dulce trocito de la memoria colectiva de nuestros abuelos.

Gran trabajo. Salud.

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