“Doppelbock ahumada” – Schlenkerla

Aprovecharé este artículo para comentar mis impresiones sobre esta cerveza y además para dar a conocer un estilo, no demasiado habitual, como es el de las “Rauchbiers“, “Smoked beers” o Cervezas Ahumadas.

Es un estilo que hoy en día se relaciona directamente con Alemania. En idioma Alemán, rauch significa humo. La cerveza ahumada es un estilo que se mantiene vivo, entre otros lugares, en la ciudad de Bamberg  (en la región alemana de Baviera) desde la época en que se utilizaba fuego de madera de haya para secar los granos de cebada, al final del proceso de malteado.

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En este artículo (clic para verlo completo) explicábamos como el uso de madera en los antiguos hornos de malteado pre-industriales, terminaba siempre por quemar las maltas. El carbón mineral, el diseño de hornos modernos y los nuevos métodos de secado fueron aclarando las maltas y afinando sus duros matices ahumados.

Así que tras la revolución industrial, en el Siglo XIX, sólo los alemanes, y algunos pocos países europeos se quedaron con la receta de las cervezas ahumadas y decidieron seguir elaborándolas por pura tradición. Por gusto. Si bien algunas cervecerías artesanales, hoy en día, se han dispuesto a crear sus propias versiones, algo que los amantes de la cerveza agradecemos.

Si hablamos de esta cerveza en cuestión, en la Doppelbock de Schlenkerla para detener la germinación de las semillas, la malta verde (hoy en día) se sigue secando en hornos donde arde madera de haya. El fuego calienta el aire de secado y el humo resultante le da a la malta el típico sabor ahumado. Lo que da lugar a la singular “Malta Ahumada”.

Las “Rauchbiers” alemanas son, en general, cervezas de fermentación baja Lagers que poseen un color castaño, marrón oscuro o negro, con una graduación media-baja y que al servirlas lo primero que se percibe en la copa es ese característico aroma ahumado. Intensos tonos que permanecen también en boca, con recuerdos a especias tostadas y carne ahumada.

Esta cervecería Schlenkerla está especializada en las cervezas ahumadas y, no podía ser de otra manera, se encuentra en la ciudad de Bamberg.

Aquí un enlace a su web: https://www.schlenkerla.de/indexe.html

Dentro de la gama ahumada de esta cervecería, esta cerveza es una “Doppelbock”: una cerveza lager fuerte, oscura, con más cuerpo, el doble de densidad y el doble de alcohol que sus hermanas menores las “Bock”. Las maltas se imponen claramente a los lúpulos en este estilo de carácter carameloso e intenso.

Nombre: “Aecht Schlenkerla Eiche Doppelbock

Estilo de la cerveza: Doppelbock (ahumada con madera de haya) – Rauch Doppelbock

Grado de alcohol: 8% – 40 IBUs

Formato de la cerveza: 500ml

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Diseño: Botella compacta, tamaño pinta (medio litro). La tipografía (escrita en Alemán) mantiene un marcado carácter tradicional, con letras de clara influencia medieval. En la chapa y en el collarín de la botella vemos el logotipo de Schlenkerla (un paisano, no muy tieso, con un bastón y una jarra de cerveza).

En Alemán podemos traducir SchlenkerSchlenkerla como “escorarse” o “caminar torcido”. La leyenda habla de que uno de los primeros propietarios de la marca no caminaba del todo recto (bien por algún accidente o discapacidad) y se adoptó ese adjetivo como el nombre comercial. Bien fuera por cojera natural, porque se le rompió un tacón de la bota o porque llevaba tomadas varias cervezas de más, es un nombre más que acertado para una cervecería.

Esta cerveza tiene una puntuación de 99 sobre 100 en la web-social cervecera Ratebeer: https://www.ratebeer.com/beer/aecht-schlenkerla-eiche-doppelbock/110514/

Fases de cata:

Deschapado normal, no se aprecia una excesiva gasificación. Al servirla se crea una densa espuma color crema. Buena retención. La apariencia es cristalina sin ningún tipo de sedimentos, ni en la copa, ni en el botellín.

Su color es castaño con reflejos rojizos. Limpísima.

Servida fría, en nariz destaca el aroma ahumado. Un intenso tono ahumado invade la habitación. Cuando se atempera, el aroma se vuelve mucho más dulzón. Mucho más redondo. Sigue destacando ese tono de humo, de carne asada a la brasa, con un fondo de caramelo maltoso.

En boca cuerpo medio-alto. Cálida y de carbonatación muy baja. A penas se aprecia gas. La notamos moderadamente dulce pero el amargor compensa el final del trago y la hace ser poco empalagosa. Muy buen equilibrio entre los tonos maltosos dulzones y el amargor herbáceo final del lúpulo (Hallertau).

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Sabor con muchos matices, destacando sobre todo el ahumado. Azúcar quemado, frutas maduras y ese gusto de humo elegante. Ese sabor que algunos asocian a la panceta ahumada.

El pot-gusto es muy largo disfrutando de esas notas tostadas y ahumadas. No se notan, para nada, los 8% aunque es una cerveza pensada para tomar despacio, o para maridar con carnes asadas, con el clásico codillo de cerdo, o las clásicas salchichas blancas de Baviera “Weisswurst.

Personalmente, me ha resultado una cerveza muy sabrosa y con mucha personalidad. Además de tener lo mejor de las “lagers negras potentes” (que me encantan) nos encontramos con el matiz único de las maltas ahumadas. Pudiendo pensar que medio litro es demasiado (por el tono maltoso y por tanto humo) no es, ni de lejos, una cerveza que se haga pesada.

Cada día que pasa me voy dando cuenta de que con un buen uso de las maltas (amén de las levaduras) se pueden crear unas cervezas maravillosas. Únicas. Una buena reflexión que me planteo a las puertas del verano. Esa época del año en la que, esas mismas maltas, se convierten en las “hijas bastardas” de los todopoderosos lúpulos aromáticos.

Pues ténganlo en cuenta. Una vez que nos hayamos bebido todas las IPAs, NEIPAs y zumos lupulados del universo, siempre nos quedarán las maltas para recrearnos en los matices más oscuros y elegantes de la cerveza. Salud.

 

 

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